Después de la versión de Perrault, escrita en 1697, Cenicienta ha sido retomada muchas veces. Desde la ópera de Auseaume en 1759, hasta la ópera para niños de Peter Maxwell Davies en 1986, su caracter melodramático ha inspirado muchos poetas y músicos: Nicolo, Rossini, Massenet, Profokiev y muchos otros. En el cine todos conocemos la versión de Walt Disney.
Una sencilla historia, la de una dulce y guapa joven que sirve como criada de una casa y que sufre por la maldad de su madrastra y sus hermanastras, hasta que un buen día, ayudada por su hada madrina se presenta esplendorosa y misteriosamente en el baile del príncipe heredero, al que seduce al instante y que hará todo por volver a econtrarla siguiendo la pista del zapatito de cristal que dejó caer al huír del baile cuando llegaba la medianoche. La historia forma parte de la memoria colectiva y su heroina puede ser evocada como un icono.